Saturday, July 22, 2017

QUÉ SIGNIFICA PODER TENER UN CUMPLEAÑOS


por Rebecca Kiessling, presidenta de Salvar El 1


Hoy es mi cumpleaños y no me avergüenza revelar mi edad porque es un dato muy relevante. Nací el 22 de julio de 1969, exactamente diez meses antes de la celebración de la audiencia en Texas por el caso Roe y Wade y tres años y medio antes de que la Corte suprema de los EE.UU legalizara el aborto. Fui concebida cuando un violador en serie secuestró a mi madre biológica a punta de cuchillo. Ella intentó abortarme en dos ocasiones en un abortorio  "clandestino" ya que el aborto era ilegal. Esta experiencia mía tan próxima a la muerte, cambió mi vida. 

Cuando conocí a mi madre biológica a la edad de 19 años ella estaba a favor del aborto y, aunque se mostró  feliz por haberme encontrado, reconoció que si el aborto hubiese sido legal en aquel momento, me habría abortado. 

Seis años después cambió su manera de ver las cosas y ahora celebramos juntas que nos librásemos del horror del aborto. La gente me dice: "Que bien que tu madre optara por la vida", pero no lo hizo. Optó por el aborto. Quienes lo hicieron, fueron los legisladores pro vida, activistas y votantes y ellos son mis héroes. Le debo mi vida a la ley que me protegió. A mediados de los años 60 se intentó legalizar el aborto por violación en todo el país. Norma McCorney incluso mintió diciendo que había sido violada par legalizar el aborto en Texas. Pero yo procedo de Míchigan donde nunca se ha contemplado la exclusión de las excepciones en la ley del aborto. Por esto, tengo un motivo pata celebrar. 

Soy muy afortunada porque mucha gente cuenta mi historia alrededor del mundo. La gente me dice cosas que habitualmente nadie escucha como que están felices por el hecho de que yo naciera. Agradezco todas estas palabras pero creo que todo el mundo merece escucharlas. Así que cuando tengo ocasión, es el cumpleaños de alguien, o me cuentan historias sobre su vida me gusta decir: " Feliz cumpleaños ¡ Que contenta estoy de que nacieras". Y la gente responde:"Hala, nunca nadie me había dicho nada similar". 

Qué bonito sería decirnos estas palabras unos a otros. Mucha gente sufre la cultura del aborto y se han creído la mentira de que sus vidas no importan. Así que, por favor.  Digan a sus allegados lo felices que están porque nacieron. 

Hace dos años mi madre biológica me llamó para felicitarme por el cumpleaños y para comunicarme que mi abuela biológica había muerto ese mismo día. Nací en su aniversario de bodas y ella murió en mi cumpleaños. La había visitado poco antes y guardo el recuerdo de cantar con ella " You are muy sunshine". Le dije a mi madre biológica que, aunque estaba en Massachusetts visitando a mis suegros, iba a coger un vuelo para estar con ella. A punto de colgar, ella me dijo con voz quebrada: " Rebecca, ¡estoy tan contenta de haberte tenido!". Y fue mi mejor regalo de cumpleaños. Esta mañana he escrito un poema  para compartir en Facebook y también lo querría  compartir aquí:


 Hoy nací.
Podrían haberme arrancado
del vientre de mi madre,
 su cuerpo, mi tumba.
Pero nací
 porque hubo quien vio mi desgracia.
Mira, estaba protegida
 en lugar de condenada.
Hoy puedo celebrar
en lugar de odiar
al violador
y al aborto.
Cuando usted me dice,
"feliz cumpleaños"
 sea consciente, por favor,
de que existo
y que otros no están
 porque no se les protegió.

Sunday, July 16, 2017

Mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida

Por Akli Ahlet


"Siempre viví sola con mi papá porque mi mamá falleció cuando yo tenía 4 años y nadie de mi familia jamás me quiso cuidar. Así que a mi papá se le hacía muy complicado cuidarme e ir al trabajo, por eso al terminar mis clases iba sola a natación.

 A los 15 años coincidí en la escuela con una chica que me odiaba porque yo siempre estuve completamente en contra del aborto y ella siempre me decía: "...porque nunca te violaron". Y yo le respondía que, aunque lo hicieran, jamás mataría a mi hijo porque él no tendría la culpa de aquella violenta agresión. 



Un día,  a la pileta mientras esperaba el micro, ella y su hermano me subieron  a un auto y me violaron. 

Si he de ser sincera, no me quedó ningún trauma aunque, ese día, sentí mucho asco. Pero fue en el momento.

 Se lo conté a mi papá y él, no sé por qué, se sentía culpable por no haber podido ir a recogerme  debido a su trabajo. Él no tenía la culpa porque, verdaderamente, le era imposible ir. Debía  trabajar porque  si no, no comíamos. Nosotros somos de Croacia pero ahora vivimos en Argentina donde es más fácil la vida pero en Croacia era más complicado y dejé de ir a natación.  

A los 4 meses, más o menos,  empecé a desmayarme y con bajos de glucemia bastante fuertes. Yo soy diabética y fui al médico y me dijeron que estaba embarazada y que tenía que abortar porque el embarazo, además, provenía de una violación. 

La "doctora" me dijo que mi hijo  era un asco y todo por un crimen  que no cometió. Decía que  no iba a sobrevivir si ya tenía esos bajos de glucemia. Yo me puse a llorar y a decir que no entendía por qué se ponía en contra de mi hijo si él no había hecho nada malo. 

Mi papá agarró mi mano y me sacó de ahí sin mediar  ninguna palabra. Lo único que me dijo cuando subimos al auto fue que, cuando naciera mi hijo, me tenía que poner a trabajar porque con el sueldo de él no podía pagar todo.  Yo sabía que mi papá jamás diría que matase a mi hijo y sus palabras me alegraron mucho. 

Seguí  yendo al colegio, comía muchas galletitas para que no me bajase  la glucemia y siempre mis compañeros me miraban mal y decían que mi hijo me iba a arruinar la vida.  Pero yo nunca les contesté porque mi hijo realmente es mi razón para vivir.

 Él es un niño completamente bueno y hay gente que lo mira mal porque, de una u otra manera, se enteraron de cómo fue concebido. Y él con 5 años dice: "Son malos, mami, yo soy bueno, por eso me miran así".


Él todavía no sabe cómo fue concebido. Voy a decirlo cuando sea mayor pero ciertamente mi hijo es lo mejor que me ha pasado en la vida y volvería a pasar todo para poder ver a mi hijo todos los días y, además, ver la alegría de mi papá cuando ve a su nieto y decir: "Al fin, un niño para mí". 

Ahora estoy estudiando para maestra y mi hijo me acompaña de vez en cuando al profesorado y está muy mimado. Cuando experimenté qué era ser madre,entendí lo que es la verdadera felicidad".

Akli Ahlet, Argentina, nos manda este testimonio para compartirlo y poder ayudar a otras mujeres que pasen por algo parecido.Salvar El 1

Monday, July 10, 2017

Promotores del aborto explotan el caso de la muchacha salvadoreña violada, por Rebecca Kiessling

Promotores del aborto  y grupos feministas internacionales explotan el caso de la muchacha salvadoreña embarazada supuestamente tras repetidas violaciones y su hijo
fallecido.  Pero la verdad, acaba saliendo a la luz...

La muerte de un bebé supuestamente concebido en una violación y la sentencia a su madre adolescente por "Homicidio agravado" ha sido  explotada esta semana pasada por activistas defensores  del derecho al aborto para impulsar su legalización. 

Evelyn Beatriz Hernández Cruz, de 19 años, de Cuscatlán, El Salvador, fue sentenciada a 30 años de prisión por la muerte de su hijo.

Un aluvión de noticias se  publicaron rápidamente en todo el mundo, utilizando este caso para justificar la legalización del aborto. En cada uno de estos artículos se citó a alguien  pro-aborto de Amnistía Internacional o del Grupo de Ciudadanos para la Despenalización del Aborto. No es de extrañar que, a principios de este año, se introdujese un proyecto de ley en El Salvador para legalizar el aborto en casos de violación y es evidente que ven esto como la oportunidad de saltar al ruedo  y rematar el trabajo.

Como fundadora y presidenta de Save The 1 (Salvar El 1) una organización internacional  pro-vida con una red de más de 500 personas concebidas en una violación (como yo) o madres que quedaron embarazadas tras una violación, me preocupó mucho que sólo UN punto de vista se expresase en la cobertura de la noticia así  como los numerosos puntos negros en la historia e informaciones incompletas que dejaban tantos cabos sueltos y preguntas sin respuesta...

Todos los artículos publicados evidenciaban  que hubo un juicio y una sentencia, pero  los diversos artículos proporcionan información diferente sobre lo que realmente ocurrió en este caso - algunos parecían estar omitiendo intencionalmente la información pertinente. Otros artículos indicaban que los medios de comunicación locales informaron de  que ella fue condenada por no buscar "atención prenatal". Sin embargo, dados los hechos, las circunstancias eran y son bastante más alarmantes que eso.

Muchos citaron el artículo de Guardian como su fuente, donde se informó no sólo de que Cruz dio a luz en una fosa séptica , sino también que fue arrestada después de que la policía encontrase al bebé todavía allí . Esto me sugirió  que no hubo ningún esfuerzo para sacar al bebé de allí . Los informes decían que los expertos médicos no pudieron determinar si el bebé nació vivo o muerto, pero dejar a un bebé entre heces para morir ahogado es mucho más que no buscar atención prenatal. 

Según el artículo publicado por The Sun , el juez afirmó  que dejó caer al bebé en la fosa para que muriera, lo que sería un asesinato premeditado según  la ley. La historia de noticias de The Guardian también dice que, en la sentencia, el juez expresó que parecía evidente que la madre de la niña tuvo algo que ver,  también. Me pregunto  qué salió en el juicio. Es evidente que se necesitaban leer decenas de artículos para obtener una imagen más amplia de lo que dicen los pro-aborto.

Este artículo de la BBC explica que su madre la llevó al hospital para tratarla de la hemorragia que sufría.  Mientras, dejaron  al bebé en el baño - comportamiento muy extraño si no estaban tratando de ocultar algo.

Todos los informes indicaban que la joven madre (18 en el momento) estaba sufriendo violaciones en grupo. Si vivía en casa con su madre, tal vez sabía o debería haber sabido que su hija estaba siendo violada... Me parece inconcebible que ninguno de estos artículos informe de los esfuerzos que se han hecho para que la niña esté protegida, y no hay citas de defensores que expresen tal preocupación.

A menudo encontramos que la madre de una niña puede estar participando en su tráfico, o por lo menos, dejándola desprotegida.

Pero dentro de todo este mar de dudas y de todas estas piezas del puzzles que no encajaban, HOY se sabe la verdad sobre este caso. 

Parece que la muchacha, finalmente, no fue violada y que reconoció su relación amorosa con un muchacho que, posiblemente, sea el padre. También se sabe que rechazó los esfuerzos de los servicios sociales que la visitaron ante los rumores de que estaba esperando un hijo y se negó a cualquier tipo de seguimiento o cuidado y control prenatal. Dio a luz en una fosa séptica llena de heces y allí abandonó a su hijo nacido a término, que respiró y murió allí  mientras ella era trasladada a un hospital para detener su hemorragia.  

Y este caso, manipulado por el lobby abortista y feministas internacionales para su propio provecho, nada tiene que ver ni con el aborto ni con la ley que lo regula, pues es un caso de HOMICIDIO AGRAVADO  y por él ha sido juzgada y condenada a 30 años.  Es importante dejar claro que la pena de cárcel por aborto en el Salvador no excede los 8 años. 

Seguramente, hay muchas cosas que no sabemos en este caso particular. Pero de lo que no nos cabe ninguna duda es de que nuevamente una joven y su hijo fallecido han sido utilizados por los promotores del aborto a través de la mentira y de la recreación de una situación y una historia falsas desde el comienzo. Y esto sí que es violación, la peor violación a una muchacha y a su hijo. 

Adjuntamos el enlace para leer la noticia más extensa:



BIO:  Rebecca Kiessling es oradora internacional pro-vida, escritora y abogada y esposa y madre

Monday, July 3, 2017

¿El “hijo del violador”? ¿Qué tal suena “MI bebé”?

Jennifer Christie

¿El “hijo del violador”? ¿Qué tal suena “MI bebé”? Porque esto es lo que es. Es parte de mí. Tiene mis ojos azules que hacen que toda anciana de la ciudad nos pare en las tiendas y le hagan pequeñas caricias y lo llenen de besos porque parece “simplemente un ángel”.


Pero no es sólo hijo mío. Es también parte del padre que lo está educando y amando; del hombre que lo lleva a la biblioteca y al parque; de la persona que ahuyenta los monstruitos que aparecen antes de acostarse con canciones ingenuas que inventa, con marionetas que fabrica con sus calcetines. Es hijo también de mi esposo.

Es, también, parte de sus hermanos mayores, que lo llevan en bicicleta y juegan con él sin descanso; y es el orgullo de su hermana mayor que lo viste como un modelo de anuncio de Ralph Lauren para presumir ante sus amigas y en el trabajo de la preciosidad de hermano que tiene.

Es también parte de la vida de sus abuelos, padrinos, tíos, nuestros amigos y miembros de la iglesia que frecuentamos, como también de tanta gente alrededor del mundo que le ama aun sin haberle visto jamás, porque sé que rezan por mí y por mi lindo bebé.

Éste es mi hijo, una persona especialmente amada y creada a imagen y semejanza de Dios. No sé cuál va a ser su futuro pero sí que sé que  guarda en sus manos un futuro lleno de amor.

Puedo decir que siempre he sido pro vida. Incluso antes de abrazar la fe cristiana. Sabía que quitar la vida de una persona en cualquiera de sus etapas estaba mal.

Sin embargo, aunque firme defensora de la vida, tenía claro que ese derecho a la vida no se respetaba en los casos de violación o incesto. Allí no cabía defensa alguna.

Entonces, en enero de 2014 fui violada durante mi estancia en un  hotel por motivos de trabajo. Me golpearon tan ferozmente que, incluso ahora, tengo problemas de salud. Me encontraron en el rellano de una escalera, con el único atuendo de un sujetador roto y aterida de frío.

Seis semanas más tarde, sostenía en mis manos una prueba  que indicaba, sin lugar a dudas, que estaba embarazada y todo cambió para mí.

Ya nunca más he visto a los bebés inocentes, concebidos en una violación, como un horrible recordatorio de aquel crimen atroz.

 Mi hijo resultó ser una luz y mi salvación en unos momentos de oscuridad que nunca imaginé que me pudiesen ocurrir a mí.

Nunca jamás he vuelto a pensar  que aquellos niños concebidos en un acto de violencia deban ser abortados para acallar el trauma. La ciencia avala que no existe un gen violador. Esos niños merecen su oportunidad, merecen disfrutar de su derecho a la vida y nosotros no podemos sino darles todo nuestro amor.

Mi hijo no es un recuerdo del trauma que pasé sino mi seguro de vida y mi gran regalo para continuar sobreviviendo a aquella pesadilla que sufrí. Juntos, con toda mi querida familia, lo conseguiremos.


Jennifer Christie es madre de cinco hijos, el más pequeño fue concebido tras una brutal violación. Es también bloguera de salvar el 1 (save the 1).


Sunday, June 25, 2017

Jamas podría estar enojada con la mujer que me dio la vida tras ser violada

Tengo 18 años, soy de Entre Ríos, Argentina y dueña de un negocio de tatuajes que regento con un amigo y cocinera en el orfanato donde yo me crié y quiero contar mi historia.

A mi madre la violaron cuando tenía 11 años. Hace unos meses pude conocerla y, ciertamente, es una muy buena mujer. 

Ella fue valiente, dio a luz y  me dejó en un orfanato donde , aunque era humilde, ella sabía que me iban a cuidar. 

Pasó el tiempo y ella tenia miedo a encontrarse conmigo porque creía que yo iba a estar enojada con ella por haberme dejado en un orfanato. Pero, en realidad, es todo lo contrario. Estoy muy feliz de que me dejara ahí porque me crié con mi familia del hogar y ésta fue mi familia.  Recuerdo como las cocineras  nos seguían con el cucharón para pegarnos por portarnos mal, pero nos tenían mucho cariño. 



 Fue muy impactante cuando la conocí  porque soy muy parecida a ella. Le dije que  jamas podría estar enojada con la mujer que me dio la vida tras ser violada  y aún menos sabiendo que, al no poder cuidarme, me procuró la atención que me hiciera falta en un orfanato donde me cuidaron.  

Yo, ahora, he  adoptado a dos hermanitas hermosas y ellas  quieren mucho a su abuela y a su abuelo porque mi madre se casó. También he descubierto que tengo hermanos biológicos además, por supuesto, de mis hermanos del orfanato  y son excelentes personas.

Adriana es la segunda chica empezando por la derecha.

Si hay alguna mujer que ha sido violada y que espera un hijo fruto de ese acto y que está leyendo mi historia, le diría que  al tener a ese hijo va a darse cuenta que todo lo malo pasa por algo y que un hijo es lo mas hermoso del mundo y jamas se van a arrepentir por no matarlo. Él es su hijo, da igual cómo llegara, y es el unico que las va a amar por la simple razon de que es su mamá.  A las personas que son fruto de una  violación les diría  que, obviamente; ellos no tienen la culpa de cómo fueron concebidos y que su vida no vale ni más ni menos que otras. Valen los mismo porque todos somos humanos y tenemos derecho a vivir nuestras vidas.

Adriana Shinki, Argentina.

Adriana es colaboradora de Salvar El 1. Escribió este breve testimonio para poder ser compartido y ayudar a mujeres que se encuentren en una situación semejante.

Friday, June 16, 2017

Aquel bebé inocente tenía todo el derecho del mundo a nacer.

Hola, soy Claudia Marcela y soy colombiana.


Soy fruto de una violación a mi madre cuando sólo tenía 15 años a manos de un conocido de la familia.

Mi madre, aún con la inocencia propia de una niña de su edad, no pudo decir nada en su casa por miedo a las amenazas de la persona que la ultrajó y la dejó embarazada.

Ella no entendía por qué su cuerpo estaba cambiando tan rápidamente pero no se sentía con el valor suficiente para contar a su mamá, Ana, a su abuela Mercedes y a su hermana Amanda lo que le había sucedido.

Fue algo muy doloroso para ella.

Sin embargo, la persona más afectada con esta situación fue su abuela Mercedes. Mi madre era la niña pequeña y consentida, la niña de sus ojos. Fue tan grande su dolor que enfermó y, desde aquel día que conoció la noticia de la violación, ya no fue la misma.

Mi familia buscó con ganas al hombre que había cometido aquel horrible crimen para entregarlo a las autoridades pero él se había marchado de la ciudad.

Mi madre y mi abuela decidieron seguir con el embarazo, no sólo por el tiempo avanzado de gestación, sino también porque aquel bebé inocente tenía todo el derecho del mundo a nacer.

Pasaron los meses y nací. Dice un tío de mi madre que mi nacimiento ayudó a aliviar un poco el dolor pero  la abuela de mi madre, es decir, mi bisabuela Mercedes, no pudo superarlo y cayó a la cama enferma de depresión.

Ella pedía todos los días que me acostaran a su lado para consentirme, besarme y contemplarme, pero su dolor no le permitió continuar más y murió al poco tiempo.

Esto hizo que mi mama se culpara  por su partida y se endureció consigo misma y con su bebé.

En pocos meses su hermana Amanda, mi tía, se casó con un hombre llamado Edgar, que se enamoró de mí desde el primer momento en que me vio y se convirtió él, y también mi abuelo, en referentes paternos.

Mis abuelos no vivían juntos desde hacían un buen tiempo. Mi abuelo residía en otra ciudad con su propia familia; él me hacía de padre durante las vacaciones cuando lo visitaba. Era amoroso y  divertido. En todos encontraba amor pero en mi madre notaba mucha distancia aunque muy preocupada por llenarme de regalos y cosas materiales y no entendía el porqué.

Con el paso del tiempo, pregunté por mi padre y la respuesta fue que había muerto antes de que yo naciera.

Cumplí los 13 años y un familiar me confesó la verdad. Aunque descubrir la verdad resultó muy duro, aquella confesión sobre mis orígenes me hizo entender la actitud de mi madre.

Sin embargo, nunca lo hable con ella por el temor de lastimarla  al recordarle ese momento tan doloroso.

El tiempo fue pasando y cumplí los 21. Quedé embarazada de mi novio Carlos pero no imaginaba que lo estaba. Fui a un chequeo médico porque me sentía muy mal y el doctor me hizo una ecografía donde se veía una pequeña imagen como un simple granito de arroz. Entonces, el doctor me dijo: “Claudia, estas embarazada”.

Lejos de importarme si el padre se haría responsable o si mi familia lo aceptaría, mis ojos se llenaron de lágrimas, mi corazón quería saltar de amor y felicidad  pero el doctor creyó que mi llanto era de miedo y me dijo: “Claudia, si quieres abortar estás a tiempo y yo te puedo ayudar”.

Lo miré con ojos grandes, de ira y le respondí con deseos de golpearlo: “Carnicero, daría mi vida por mi hijo; haría todo por él sin importarme nada más”.

Salí furiosa del consultorio, busqué al papá de mi hijo y le dije con emoción y gran fuerza: “ESTOY EMBARAZADA, lo voy a tener con o sin tu ayuda”. A lo que él me respondió que estuviera tranquila, que estaríamos juntos en todo aquello y que aquel bebé era tan hijo suyo como mío. Aquellas palabras del que después sería mi esposo me llenaron de paz y ánimos.

 Fuimos entonces a hablar con mi madre. Y aquella mujer que siempre fue dura y fuerte como roca se fundió como hierro en el fuego con esta noticia. Mi abuela estaba feliz.

La batalla se desató en el seno de la familia cuando mi tío Edgar supo la noticia. Las mujeres de la casa deseaban que fuera una niña pero mi tío anhelaba que fuera un varón para, así, dejar de ser el único león de la manada y esperaba la llegada de otro hombre para que le respaldara y lo acompañaba.

Finalmente, mi tío acabó venciendo porqué nació un hermoso niño que acabaría por dominar a todas las mujeres, incluyéndome a mí, su madre. Aquel niño resultó una gran bendición.

A los seis meses de nacer mi hijo Mauricio me embaracé de mi hija Laura y 13 años después de mi nena Ana Valeria. Mis hijos han sido mis grandes tesoros.


Años después, mi madre pidió ayuda psicológica para superar todo el trauma que supuso la violación y yo la acompañé. Lo hicimos juntas.

Gracias a Dios y a la terapia recibida, se dio cuenta de que la única persona con quien podía contar en su vida era su hija y aquel descubrimiento, feliz aunque muy tardío, la llenó de enorme serenidad.

Mis hijos supieron esta historia en la adolescencia. Fue duro para ellos pero lo aceptaron con la sabiduría y el amor de Dios.

Con la frase “Dios hace nacer rosas donde sólo hay rocas” me gustaría que esta historia llegara a todas las mujeres que no saben qué hacer cuando se encuentran en una situación parecida o se plantean la posibilidad de abortar.

Todo en mi vida lo pude lograr con el ser maravilloso al que siempre le dije "papá", y ese ser maravilloso, celestial, se llama Jesús. A Él acudí siempre, en todo momento y también a su Santa Madre, María.

Thursday, June 8, 2017

Siempre fui pro-vida, pero tras ser violada por mi novio, tuve que tomar una decisión


Witlee Ethan

publicada originalmente en LifeSiteNews

De niña siempre soñé con un Príncipe Azul, castillos y un final de cuento de hadas.  Pero lo que pasó exactamente una semana antes de mi cumpleaños, en septiembre de 2009, no fue un sueño de infancia, sino una horrible pesadilla llena de dolor e incredulidad.

Cuando fui violada por mi novio, mis sueños se desvanecieron.  Mi mundo se vino abajo. Ese acto violento destrozó mi interior.

Cuando cuento mi historia, a menudo me preguntan cómo un novio podría ser culpable de violación.
Lo que algunas personas no entienden es que cuando una chica dice "No", quiere decir "No", sin importar si hay o no una relación íntima / sexual.  

Sí, estábamos comprometidos, pero esto no significa que tuviéramos relaciones sexuales.  De hecho, no las teníamos. Habíamos decidido, como seguidores de Cristo, que esperaríamos hasta que nos casáramos para tener relaciones sexuales.

Mi novio incluso había dicho: "¡Será difícil esperar, pero valdrá la pena!"  No tenía idea de que el hombre que juró protegerme siempre sería capaz de lastimarme tanto. ¿Cómo podría el hombre que planeó un futuro conmigo, que oró conmigo todas las noches por nuestros futuros hijos, y que me leía y citaba las escrituras ser el mismo hombre que me haría tanto daño?

Fue a través de esta situación que realmente comprendí el significado de la frase: "Un lobo con piel de oveja".  No sólo mi cuerpo fue violado, sino que también mi corazón había sido traicionado.

Lo estaba visitando fuera del estado.  No había familia alrededor.  Después de que me violó, llamé a mi hermana y le pregunté qué hacer.  Tenía dolor.  Ella me sugirió ir a un hospital para atención de urgencia, aunque todavía estaba en negación de todo lo que había pasado.  Las acciones de mi novio fueron, por primera vez, lo contrario de sus palabras, y era mucho para mí.


Después de contarle cada angustioso detalle del traumático evento al médico de urgencias, se sentó frente a mí en su silla giratoria y me dijo que por ley tenía que informar a las autoridades.  Me dio la opción de hacer la llamada a la policía y denunciar a mi propio novio por violación, o lo haría él.
Todo lo que podía hacer era llorar. No podía creer que esto estuviera pasando.

El médico dijo que él llamaría y volvería cuando llegara la policía. Mi familia y amigos estaban  a cientos de kilómetros mientras yo estaba sola en urgencias, preguntándome cómo mi historia feliz se había tornado tan oscura y violenta. Esto no era en absoluto como esperaba pasar mi fin de semana: Violada, luego en urgencia con un médico que denunciaba a mi novio por violación, tener que hacer el kit de violación (para recoger pruebas de agresión sexual) mientras la policía buscaba a mi ahora ex-novio.

Era la peor pesadilla de una mujer.  Pasé de estar felizmente enamorada a sentirme como la mujer más desamparada y sola del mundo.

¿Cómo llegué aquí? Estaba aterrorizada y emocionalmente destrozada.  No pude evitar llorar y sentirme absolutamente sola, mi futuro ahora parecía tan sombrío.

Toda mi vida he sido pro-vida.  Mientras me hacían el doloroso kit de violación, un pensamiento  pasó por mi mente.  Finalmente, entendí porqué algunas víctimas de violación están tentadas de hacerse un aborto. Y ese pensamiento me perturbó profundamente debido a las fuertes convicciones pro-vida que siempre he defendido. Sin embargo, no podía soportar la idea de quedar embarazada del hijo de mi violador.

En ese momento la enfermera me preguntó: "¿Crees que podrías estar embarazada?".

Su pregunta me hizo querer salir de mi piel y gritar. La enfermera discutió conmigo el momento de todo y determinó que probablemente estaba embarazada.

Entonces ella me dijo que iba a darme la píldora del día después.  Me quedé allí llorando, suplicando a Dios que me dejara de alguna manera morir o escapar de esta pesadilla.

Sabía que la píldora del día después era para terminar un embarazo, destruir la vida de otro ser humano. Hay tres maneras en la que la píldora del día después funciona: 1) Si una mujer aún no ha ovulado, evita la ovulación. 2) Si ha ovulado, pero no ha concebido, impide la concepción. 3) Si ha concebido, impide que el pequeño bebé (denominado "blastocito") se implante en la pared uterina, lo que hace que el bebé muera porque no puede recibir los nutrientes necesarios para sobrevivir.
El equipo de SART engaña a una mujer violada al decirle que la píldora del día después no "termina un embarazo".  Si estás embarazada, la píldora mata.

Mientras yacía ahí, dolorida y llorando, sabía en mi corazón que una vida, sin importar cómo se conciba, es un regalo precioso creado por Dios. Es un regalo que yo sabía que no tenía derecho a destruir, a pesar del trauma que estaba experimentando ahora. Ningún bebé no-nacido merece la pena de muerte por los pecados del padre.  Así que, yo sabía, mientras sollozaba mientras sacaban las fotos más gráficas de mis heridas, que independientemente del futuro, yo elegiría la vida.

Esa noche, no sólo rechacé la píldora del día después, sino que me negué a tomar cualquiera de los antibióticos de emergencia para enfermedades de transmisión sexual (ETS), al no estar segura de qué píldoras la enfermera  podría meter si tomaba alguna.  Así que asumí los riesgos a mi salud y confié en Dios.

Después de eso me enteré que es una práctica estándar que mientras se está realizando el kit de violación, no sólo se da la píldora del día después a las víctimas de violación, sino también antibióticos de emergencia para combatir enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluyendo el SIDA, en caso que la víctima haya sido expuesta.  Todas las píldoras se administran generalmente juntas.  No hay manera de que una mujer sepa qué píldora es cada una.

A pesar de que había rechazado la píldora abortiva, la enfermera continuó presionando fuertemente para que la tomara, diciendo "¿Quién querría un bebé de una violación?"

Su comentario me chocó y entristeció.  Me sentí como si la enfermera estuviera tratando de manipularme para hacer lo que ella quería que yo hiciera, no lo que era mejor para un posible embarazo, o para mí.

Finalmente me dieron el alta y conduje toda la noche de vuelta a casa, sin saber lo que el futuro me deparaba. Pero yo sabía quién tenía mi futuro: mi Señor y Salvador, Jesucristo.

Las siguientes semanas fueron físicamente dolorosas y llenas de ansiedad mientras esperaba si las pruebas de embarazo que tomaba mostrarían una línea o dos. Pero las pruebas sólo mostraban una línea. Me sorprendí cuando un médico confirmó que no estaba embarazada.

Las pruebas que tomé seis meses después también mostraron que no había estado expuesta a ningún tipo de ETS.

Mientras reflexiono sobre ese valle oscuro que atravesé en 2009, puedo decir que, independientemente de lo que las pruebas de embarazo revelaron semanas después de mi violación, escogí la vida bajo las circunstancias más impensables y traumáticas, enfrentándose a un mundo de incógnitas.  Es una elección que haría de nuevo.

Después de la violación, he perdonado a mi violador. Me he convertido en una defensora de las víctimas de abusos, hablando de violación, violencia doméstica y eligiendo la vida. He encontrado esperanza y sanación por medio de Dios. Hoy soy una defensora de los no-nacidos.

No tomé la píldora del día después tras  la violación porque soy pro-vida. Está profundamente arraigado en el núcleo mismo de mi ser   Mi elección por la vida me ha ayudado a convertirme en la mujer que soy hoy.


Nota del editor: La historia de Witlee Ethan se publica aquí con permiso de la autora y ha sido editada. Witlee puede ser contactada en twitter: @VoiceUrRights.

Saturday, June 3, 2017

¡Es mi bendición que ha salido de una situación nefasta!


Mi madre siempre trabajó mucho para costear las facturas y gastos que teníamos. ¡Quiero a mi madre con todo mi corazón! No sólo era mi madre sino uno de mis mejores amigos. 

No quiero entrar en más detalles porque sigue siendo un tema delicado, pero me violaron y yo conocía al violador . Entonces fue cuando dejé de contarle todo a mi madre. Me sentía culpable y sucia, como si fuera mi culpa.

Y quedé embarazada de esa violación a la edad de 16 años ¡Tenía tanto miedo de decirselo a alguien! Sólo hablé con mi mejor amiga de la escuela; ella era la única que sabía lo que pasó. Mantuvo mi secreto. 

Todavía vivía con mi madre en ese momento, pero ella ni siquiera sabía que estaba embarazada. Siempre llevaba ropa holgada para que no se me notará el embarazo. Yo consideré el aborto, pero no podía hacerlo, sólo la idea me hacía llorar. Pensé en la adopción pero no podía pasar por ella sabiendo que alguien más estaba cuidando de mi bebé. La única cosa que sabía que iba a hacer era cuidar de mi bebé y ser una madre adolescente no importara lo difícil que fuera o qué sacrificios tuviese que hacer. 

Además de mi amiga nadie más sabía que estaba embarazada hasta que llegué a las 25-26 semanas de embarazo. No tuve cuidado prenatal hasta ese momento porque estaba muy asustada.

Tuve un niño el 15 de noviembre de 2008 - Lo llamé Lloyd Allen Hansen. ¡Es mi bendición que ha salido de una situación nefasta! ¡Es la mejor cosa en mi vida, además de mi familia! Ahora tengo 25 años y este año cumplo 26. Mi hijo cumple 9 años y tiene 4 hermanos y un padrastro que lo ama, al igual que si fuera suyo propio.

Lisa
FUENTE : Choice 42



Lloyd y sus cuatro hermanos

Sunday, May 28, 2017

Son ángeles del cielo

Testimonio anónimo de una mujer violada

Quisiera compartir mi historia.
Tengo 18 años, y por cosas del destino fui violada. Recibí mucho rechazo por parte de mi familia, me sacaron de mi casa, me decían que la culpa era mía, y mucho tiempo pensé eso (tal vez aun hoy lo pienso).



A los 5 meses me enteré que estaba embarazada y al principio mi primera reacción fue de rechazo total. Luego del tiempo pensé en darlo en adopción, pero cuando empecé a sentir a mi bebé, fue la experiencia más grande de mi vida. Es duro no saber quién es el papa de mi hija, pero tampoco me atormento por eso. Mi bebé ha sido la fuerza que me faltaba para aceptar cosas que no quería ver, a quererme otra vez como mujer, y a hacerme valer como persona.

Nunca entenderé porqué me pasó a mí, pero un hijo en las condiciones que sea es el regalo más grande. Tener un hijo joven es duro, obvio, pero la disposición y la entrega están.

No sé si a alguna está pasando por mi misma situación, pero recuerden que un hijo siempre va a ser tu bendición y ellos son ángeles en el cielo que nos escogieron como mamas, y ciertamente no hay mejor regalo que la sonrisa de un ángel y por qué no, ¡DE TU ÁNGEL!l

Saturday, May 13, 2017

Su padre la violó repetidamente y, cuando quedó embarazada, le practicó un aborto casero.

Texto redactado a partir del artículo publicado en LifeNews




Se ha denunciado durante años cómo el aborto se utiliza en las formas más horrendas contra mujeres víctimas de violación.  Las clínicas de aborto generalmente miran hacia otro lado y sacan provecho de abortos realizados a jóvenes, víctimas de violencia sexual que muchas veces no denuncian la violación a las autoridades o lo hacen con demora,  dificultando los esfuerzos de la policía para procesar al violador.

Un caso en Inglaterra muestra cómo el aborto es el mejor aliado del violador y sirve para cubrir sus huellas y ocultar la evidencia más clara de la violación: un bebé.

Hollie Davey, de Essex, se crió en una familia de adopción. En el año 2001, a  los 13 años, quiso conocer a su padre biológico puesto que su madre biológica ya había muerto. Empezó su búsqueda  y consiguió encontrarlo.

“Cuando llegué a su casa -relata Hollie- un hombre de pelo gris abrió la puerta y me preguntó si me podía ayudar. Le dije que yo era su hija y aunque parecía sorprendido, él me estrechó  con un abrazo. Dijo que había estado esperando el momento en que me conociera”.

Éste le pidió que se fuera a vivir con él y allí comenzó  su pesadilla. Empezó a ser abusada sexualmente de forma reiterada por su padre que la obligaba a vestirse de novia y quedó embarazada dos veces. La primera vez, su padre le hizo un aborto casero que fue horrible para ambos: Hollie y su bebé. La segunda vez que Hollie quedó embarazada, se quedó con el bebé, diciendo que el niño era suyo a pesar de que hubiera sido concebido en  esas terribles circunstancias.

Hollie Davey que tiene ahora 28 años y es madre de tres hijas de corta edad, ha relatado  por primera vez su terrible experiencia tras el encarcelamiento de su padre en 2013 y afirma  que nunca superará lo que le hizo al haberle robado su niñez.


Según cuenta su padre visitaba su  habitación todas las noches para acosarla sexualmente.  "Él me llamaba su 'chica especial' y yo me quedaba como muerta en la cama, deseando  que eso no estuviera pasando".

Davey siguió violando a su hija durante meses y finalmente ella quedó embarazada.  Desesperado, la obligó a tomar una botella de ginebra y luego le hizo un aborto casero con una aguja para tejer.
Hollie explica: "Recuerdo que la sangre corría por mis piernas y debió de  asustar a mi papá porque me llevó al hospital. Quise contarle a las enfermeras: ‘Mi padre me hizo esto’, pero estaba aterrada de pensar  las consecuencias. Sí que pensé que esto lo asustaría para que dejara de violarme pero me equivoqué”.

A los 15 años, la muchacha quedó embarazada por segunda vez, pero en esta ocasión se lo ocultó a su padre.

Ella explica cómo razonó : "Aunque el bebé había sido creado por un monstruo, era mi bebé".
Entonces, una noche, cuando su papá estaba dormido, Hollie se percató  de que la puerta estaba sin llave y escapó: "Me di cuenta de que, finalmente, era libre".

Meses después dio a luz a su hijo pero los servicios sociales se lo llevaron.

Culpó a su padre y tomó la decisión de  no dejar que destruyera más  su vida. Comenzó la universidad y alquiló  su propio piso.

Pero un día se percató de que su padre seguía libre y rondando por ahí y podía abusar de otros niños así que contactó con un abogado y fue a la policía.

En julio de 2013, Paul Davey, entonces de 63 años, declaró en el Tribunal Penal de Ipswich y se declaró culpable de violación, asalto indecente y un intento de procurar un aborto involuntario.

Fue declarado culpable de todos los cargos y condenado a 16 años de cárcel. 

Saturday, May 6, 2017

Nací con 26 semanas de gestación. El médico abortista quiso acabar con mi vida pero algo impresionante sucedió.

por Sarah Zagorski

Ésta es una historia que no quisiera contar. Me gustaría borrarla de mi memoria para siempre. Sin embargo, entiendo que debo contarla porque es la verdad y la verdad, hoy en día, resulta impopular.


 No fui planeada ni tampoco querida. Mi madre biológica tenía un hermoso corazón pero sufría de esquizofrenia y desorden bipolar. Cuando quedó embarazada de mí ya tenía siete hijos y vivía en condiciones miserables. No estaba preparada para recibir a otro retoño. La situación en la que se encontraba era enormemente complicada. No era blanco o negro. Para empeorar todavía más las cosas, mi padre biológico no me quería para nada. Era médico y tenía su propia familia. Le aconsejó a mi madre que abortara. Ante aquel panorama, ¿no era lo más sensato? Para nuestra sociedad pro abortista, sería el camino correcto. Veamos porqué.

Si se me hubiera permitido nacer habría sufrido mucho: pobreza, abandono y abusos de todo tipo. Mi vida sería una auténtica tragedia. ¿Cómo puede alguien permitir una vida así? Seamos honestos: nadie quiere a un hijo con un historial así. Mi futuro resultaba desolador.

A mis 25 años, cuando vuelvo la vista atrás, puedo afirmar que algo hay de verdad en todo este panorama que he descrito. Pero estoy aquí y la historia que voy a contar es una historia de esperanza.

El embarazo de mi madre fue difícil, física y emocionalmente. Resultó muy duro cuando se planteó el tema del aborto. En el pasado ella ya había sufrido algún aborto y lo lamentaba profundamente. Se encontraba, pues, en un momento que muchas mujeres experimentan: una sensación de miedo y confusión. Decidió acudir a un abortista porque sabía que se trataba de un médico barato y que podía ayudarla. A día de hoy todavía no sé si buscaba un aborto o, simplemente, ayuda médica; pero lo que sí tengo claro es que el abortista no tenía la intención de dejarme vivir.

El médico provocó el parto a los 6 meses y medio de gestación (26 semanas). No respiraba y le dijo a mi madre que, si sobrevivía, sería como un vegetal, incapaz de llevar una vida normal. Le aconsejó que lo mejor sería dejarme morir. Mi vida estaba en sus manos y él pensaba que tenía el derecho de decidir mi futuro.

Pero mi madre dijo: "no". Cuando me vio no pudo permitir que se me dejara morir. Reclamó inmediata asistencia y fui conducida a una zona de nacimientos traumáticos en Nueva Orleans, donde estuve hospitalizada hasta que tuve la fuerza necesaria para ir a casa. Sin embargo, aquello fue sólo el inicio de un camino tortuoso.

Llevaba poco tiempo en casa cuando el Departamento de Infancia y Familia empezó a investigar a mi familia. Trabajadores sociales se personaron para encontrar despensas vacías, mobiliario roto y padres ausentes. A causa de la deplorable situación del hogar, mi madre perdió la custodia de sus hijos más pequeños y fuimos introducidos en un programa de acogida.

Tenía año y medio cuando fui adoptada por Ron y Robbie Jones. La pareja no tenía hijos y deseaban ardientemente ser padres. Aunque yo no estaba diagnosticada como enferma mental, los asistentes sociales advirtieron a mis nuevos padres que tal situación podría suceder debido a mi historial clínico. Les dijeron que recibían mi custodia para seis u ocho  meses pero que, en cualquier momento, la madre podía reclamar sus derechos si cambian las condiciones. No les importó. Ellos me querían. Yo no podía imaginarlo entonces, pero ese matrimonio salvó mi vida.

Un parto prematuro, extrema negligencia paterna, una infancia nada alentadora, hasta el punto de poder contraer tuberculosis… Sin tratamiento todo esto habría resultado fatal. Afortunadamente, mis padres adoptivos me dieron un amor inmenso y me atendieron en todas mis necesidades. Gracias a ellos, escapé una vez más a la muerte y Dios permitió que pudiera vivir con los Jones más tiempo del esperado.

Pero con la mejora de la salud vino también la llamada que ellos más temían. Tuve que regresar a mi familia biológica. Aunque mis padres de acogida se habían preocupado enormemente por mi persona yo me sentía dichosa. Los niños siempre aman a sus padres biológicos, incluso cuando la situación pueda ser dolorosa. Tristemente, aunque yo amaba profundamente a mi familia, aquellos fueron los días más oscuros de mi vida.


 En mi casa escaseaba la comida. Me consideraba afortunada de conseguir algún bocado de cualquier cosa. Como sólo tenía cuatro años, mis hermanos mayores eran más rápidos y fuertes que yo, así que siempre se quedaban con lo mejor. A lo sumo, conseguía algún pedazo de comida, me escondía en el lavabo con mis hermanos más pequeños y allí comíamos como podíamos. Incluso si la comida estaba sucia o infectado por insectos nos la comíamos: tal era  la hambruna que pasábamos.

Sobrevivir en aquella casa era todo un desafío. Pasé la mayor parte de mis días en una habitación que más parecía un garaje lúgubre y oscuro. Todavía puedo sentir el suelo helado pegado a mi espalda y el hedor a orina que llenaba todo el ambiente. Aquella habitación resultó mi mayor pesadilla durante los diez años que viví en ese hogar. Se convirtió en una sala de tortura donde mis abusadores disfrutaban viendo como era capaz de resistir sin dormir, me golpeaban y me ataban a la pared. Me escondía y cuando no podía trataba de olvidar esas pesadillas lo antes posible.

Mis mejores amigos fueron unos juguetes que traje de la casa de mis padres adoptivos pero mis hermanos mayores tampoco quisieron respetarlos.

Si dije que la mía era una historia de esperanza, entonces, ¿por qué comparto estos detalles incómodos y bulliciosos? Porque la industria abortista se enriquece a costa de familias como la mía; venden una mentira a mujeres que sufren asegurándoles que matar a sus hijos será mucho mejor que regalarles un doloroso futuro.

Muchas veces hemos oído repetir: “¿Es cada hijo un hijo deseado?”. La verdad que esconde esta pregunta es que cualquier niño no deseado, y yo claramente lo era, debería ser eliminado. No hay lugar para la esperanza, el cambio o la determinación.

Sin lugar a dudas, yo no sólo no era deseada sino que mi madre tampoco podía hacerse cargo de mí. Éste es un hecho que no puedo eludir. El hambre, el abuso y la falta de atención, no eran realidades abstractas en mi persona o en mi familia. Eran muy reales y han debido pasar muchos años para recuperarme de las secuelas sufridas, aunque esas circunstancias fueron pasajeras.

Hay un grave error en la ideología pro abortista: Sean cuales sean las circunstancias, jugar a ser Dios con la vida de una persona nunca debería ser una opción. Nunca deberíamos cerrar la puerta a nadie a pesar de una situación del todo desafortunada.

Finalmente, regresé a mi hogar de acogida con Ron y Bobbie. Después de un forcejeo entre mis padres biológicos y los adoptivos, me vi sentada a la tierna edad de 9 años en un banquillo del juzgado, donde habría de determinarse mi custodia legal. El juez me formuló la pregunta capital: “¿Con quién preferirías vivir?”. No lo dudé un solo instante y apuntó en dirección a la familia Jones. Después de 7 años y medio los derechos parentales de mi madre cesaron y aquel matrimonio encantador se hizo cargo de mi persona al igual que lo habían hecho años atrás, cuando contaba con solo 16 meses. Se comprometieron a ser mis padres para siempre y me enorgullezco hoy de llamarles papá y mamá.

Dios obró un milagro a través de Ron y Bobbie. Ellos me regalaron una hermosa familia, la oportunidad de sanar el dolor del pasado, una fe cristiana, una educación y un futuro lleno de esperanza. Aunque no haya sido un camino de rosas, me siento afortunada por haber tenido una vida preciosa. Me casé en el año 2011 y me gradué al año siguiente. Me siento muy cercana a mi familia adoptiva y también a algunos de mis hermanos. Desafortunadamente, mi madre biológica falleció el 2012, pero antes de su defunción conseguimos establecer una relación amistosa.

Si la lógica abortista hubiera triunfado, no habría lugar para la esperanza. Si mi madre biológica hubiera permitido que aquel doctor abortista acabara con mi vida, hoy no tendría futuro alguno.

Yo no fui querida, pero esto ya quedó atrás. Hoy, no sólo me siento querida sino profundamente afortunada por poder disfrutar cada segundo de mi vida.


Agradecimientos a Benjamin Clapper, Director Ejecutivo de Derecho a Vivir de Lusiana, Louisiana Right to Life’s,  por haber editado mi testimonio y haberme animado a contarlo.


Sarah Zagorski Jones escribió este testimonio para lifenews y nos ha dado su permiso para publicarlo en salvar el 1 (save the 1) y compartirlo.