Saturday, September 16, 2017

Mi fe está en Dios Padre y lucharemos hasta la muerte natural de mi bebé.

por Liliana Mozo (Salvar el 1)


Estoy viviendo con mi marido desde hace 10 años.  Me casé muy joven y empecé a cuidarme con pastillas anticonceptivas para no quedar embarazada  pero los planes de Dios fueron diferentes y quedé en estado de mi primer hijo a los 4 meses de vivir con mi esposo. 

Tras nacer el niño, seguí cuidandome con inyecciones y pastillas, decisión  que me ocasionó un embarazo ectópico 11 meses después de que naciera mi hijo. 


Estuve a punto de morir porque cuando me detectaron el embarazo ya estaba muy grave y tenía una hemorragia interna porque se me había abierto una trompa. Tuvieron que quitarme a mi bebé y extraer la trompa izquierda. Todo pasó tan rápido, en menos de 24 horas, que no pude asimilar lo que estábamos pasando. 

Transcurrió un  año más y yo, confiada en los anticonceptivos, volví a salir embarazada de mi tercer hijo. Ahi viene lo más fuerte para mí pues estaba tan espantada por lo que me había pasado en el embarazo ectópico que empecé a renegar de mi hijo y no lo aceptaba por miedo a volver a pasar lo mismo ya que fue muy traumante. 

Los médicos y enfermeras te hacen pensar tantas cosas...  hasta  en abortar. Gracias  a Dios no pasó por mi mente pero sí que rechacé a mi hijo por el miedo a volver a sufrir.

Después de que nació el niño tomé la decisión de ponerme un DIU, el dispositivo intrauterino para  no embarazarme más pues no miraba mi vida adecuadamente y la apertura a la vida no formaba parte de ella. 

Gracias a Dios,  tuve un reencuentro con Él hace dos años y pude tomar clases de pro vida . Ahí me enseñaron realmente el amor a Dios para nosotros mismos.

Tomé la decisión de dejarme de cuidar con todas esas porquerías de anticonceptivos porque vi que dañaban mi cuerpo y advertí que mi  mentalidad era de muerte pues no aceptaba la vida que pudiera venir. 

Mi esposo y yo empezamos a tomar clases de planificacion familiar natural y estuvimos así por un tiempo hasta que decidimos volver a tener otro baby. Y es que  mi vida se había transformado y me volví pro vida. Estoy en un ministerio pro vida donde yo platico y me ha dejado enseñanzas muy grandes.

En Enero de este año decidimos procrear nuestra bebé con un gran amor e ilusión de volver a ser padres y quedé embarazada enseguida.

El embarazo iba muy bien hasta hace 2 meses que a la niña le detectaron Osteogénesis imperfecta en estado grave, lo que supone un diagnóstico de inviabilidad.  


Hemos estado con especialistas pero ellos, médicamente, no nos dan esperanzas pues nos dicen que el bebé  no va a vivir y que morirá al nacer. 

Esta vez no me he dejado ganar  por la ciencia pues mi fe está en Dios Padre y por consiguiente lucharemos hasta la muerte natural de mi bebé . Ellos ya me dieron la opción de abortar pero yo me negué a eso y les dije que yo voy a aceptar lo que tenga que pasar. Sólo estamos en espera de que mi bebé nazca, a principios de octubre, y después de eso Dios sabrá lo que tiene preparado para nosotros.

Pido a todos los seguidores de esta página pro vida que oren por mi bebé. Ella se llama Camila. Nosotros estamos confiados en aceptar la voluntad de Dios por muy dolorosa que sea. Pero también estoy en gracia al creer en Él y sé que existen los Milagros y para Dios no hay imposibles.



BIO Liliana Mozo, Méjico. Esposa y madre de dos hijos. Embarazada de un bebé con diagnóstico de inviabilidad. Escribió este breve testimonio de vida para compartirlo y poder ayudar a otras mujeres que se encuentren en una situación semejante.

Monday, September 11, 2017

La violación aún no ha terminado, por Fabiola Torres

Los paladines del “derecho a decidir” demuestran una vez más que en realidad la única opción aceptable es el aborto y que las mujeres no tenemos derecho siquiera a pedir apoyo, si no es apoyo para abortar.
La increíble crueldad de estos personajes parece no tener límites:


Borraron el tweet pero ya el daño estaba hecho.  Esta plataforma virtual dio tribuna para que algunos festinaran con el trauma de Diana Contreras y las terribles circunstancias de la concepción de Rebecca Kiessling, quienes cometieron el gran pecado de pedir a un candidato la derogación de una ley que habría vulnerado aún más a una y asesinado a la otra:








No creemos que Diana ni Rebecca deban sentirse “orgullosas” de los crímenes de los que fueron víctimas, pero sí, felices y orgullosas de haber seguido adelante con dignidad, Rebecca con la alegría de haber nacido y Diana, con su conciencia tranquila, porque a pesar de todo lo terrible que pasó, ella respetó la vida de su hijo.
Como mujeres y ciudadanas tenemos el derecho a pedir… exigir! Que se respete nuestra vida y la de nuestros hijos a todos quienes aspiran a un cargo público, sin tener que sufrir la violencia de quienes piensan distinto y no respetan nuestras decisiones.
Aunque estos actos de inhumanidad hacen reaccionar a algunos, esperemos que seamos cada día más los que levantamos la voz para defender a las madres por violación y a sus inocentes hijos:




Saturday, September 9, 2017

Feliz de no haber matado a mi hija concebida en una violación.



Por Aimee Kidd

Hace un breve tiempo recibí una llamada de la Oficina del Fiscal del distrito para informarme que no se tenían suficientes pruebas para presentar cargos criminales contra mi violador.

Literalmente me colapsé al oír las noticias. Fue como si me hubiera quedado sin aire. Sin embargo, las cosas no terminaron ahí.

La historia de mi violación, el embarazo y el nacimiento de mi hija habían llegado hasta los titulares de las noticias de los medios locales debido a mis demandas ante la justicia, por lo que cuando el fiscal hizo público el escrito de nueve páginas describiendo por qué no presentarían cargos criminales contra mi violador, los medios consiguieron la noticia del día. A las dos horas, mi rostro fue una vez más difundido a través de la televisión y los medios sociales.


 La reacción en los medios de comunicación fue repugnante y devastadora. Por supuesto, tuve el apoyo de amigos y familiares, incluso de extraños que han estado siguiendo mi historia, pero los desagradables comentarios eran difíciles de ignorar.  Se publicaron cosas como: "tu credibilidad sucumbió cuando nos enteramos de que tienes un montón de niños de padres diferentes", "todos te conocen como una puta borracha”, "eres una mentirosa", "deberían meterte a la cárcel”...

Pero el peor comentario fue: "lo siento por esa pobre bebé. Espero que el padre, finalmente, la pueda ver”.

Inmediatamente, comencé a orar. Le suplicaba a Dios que protegiera a mi hija.

En el estado de Wyoming, decirle a un violador: "No", no es suficiente para declarar el acto sexual no consentido como violación. En Wyoming, estar inconsciente, borracha o drogada no es suficiente para castigar una violación. Además, un violador tiene acceso total y la capacidad de ejercer sus derechos como padre del hijo concebido en violación sin declararlo culpable. En otras palabras, las mujeres están completamente desprotegidas.

Mi mente se oscureció. Pensé que, si me hubiera escapado y me hubiera practicado un aborto, nadie se habría enterado de la violación. Mi violador no podría luchar por los derechos de custodia o de visita. Nadie me llamaría ‘mentirosa’ o ‘puta’. Pero inmediatamente reaccioné. Me puse a llorar y miré a mi hermosa niña y le di gracias a Dios por ella. Estoy tan agradecida de que Dios la protegiera y no matase a mi preciosa e inocente bebé abortándola. ¿Cómo me atrevía a dejar que esos pensamientos horribles inundaran mi mente sólo por la crueldad de los demás? Me llené de valor y me puse a alabar a Dios.


 Tener a mi hermosa hija, alzar la voz, dar esperanza e inspiración a otras mujeres que han sido víctimas de una agresión sexual y abogar por los derechos de las víctimas vale más que cualquier humillación pública y las agresiones que he recibido por parte de los medios sociales de comunicación y dentro de mi comunidad.

Me han etiquetado de maneras muy ofensivas. Me han dicho que he inventado todo el asunto para conseguir que un "padre  amoroso" no pudiera ver a su bebé, sin importarles el hecho de que él nunca había tratado de verla.  Así que, a pesar de que he luchado públicamente por mis derechos y los de las víctimas de violación, sé que tengo un largo camino por delante tras hacerse pública la noticia de que el fiscal no está dispuesto a presentar cargos.

Mi lucha apenas comienza. Estoy muy agradecida a las personas que continúan apoyándome y que siguen estando a mi lado. Estoy orgullosa de la decisión que tomé de mantener y criar a mi bebé concebida en violación. Continuaré luchando con uñas y dientes para asegurarme de que mi violador no pueda ejercer su derecho a la paternidad de mi hija. Con la ayuda de los defensores de la justicia social y los legisladores locales, espero lograr una legislación que realmente proteja a los bebés como la mía.

Si una mujer es lo suficientemente valiente para denunciar su violación, dar a luz a un niño concebido en violación y hablar en contra de un sistema jurídico defectuoso, de lo último que debería tener que preocuparse es de que el violador tenga acceso a su hijo. No es de extrañar que muchas mujeres se vean forzadas a guardar silencio y se sientan como si estuvieran obligadas a abortar. ¡Qué pesadilla el enfrentarse con la posibilidad de tener que compartir la custodia de su hijo con un violador!


Estoy muy agradecida a los legisladores que se han puesto en contacto conmigo y me han ofrecido apoyo para aprobar un proyecto de ley en el estado de Wyoming que incluirá un cláusula para vetar  a los violadores el acceso como padre al niño concebido en violación (incluso sin ser condenados): La Propuesta de Ley de custodia de menores supervivientes de una violación. Espero que otros legisladores se den cuenta de lo deficientes que son nuestras leyes. Tras ser víctima de una violación es casi imposible obtener un arresto, y mucho menos condenar al culpable en mi estado. Las madres que quedan embarazadas por violación no deben ser obligadas a que sus hijos convivan con sus violadores. Nuestras leyes necesitan ser corregidas. Las violaciones deben ser más fáciles de procesar; La policía necesita que se le den todas las herramientas para investigar una violación con rapidez; Y los niños concebidos en violación necesitan protección contra el violador de su madre.

Por favor, mantengan a mi familia y a mi hermosa bebé en sus oraciones. Confío que Dios proteja mi hija. Ella es una preciosa bendición que Él me otorgó.


Gracias a Dios por protegerla y amarla. Le ruego que continúe haciéndolo.


Bio:   Aimee Kidd es madre de seis hijos y bloguera provida de  Save The 1 (Salvar El 1). 

Saturday, September 2, 2017

Chile, aprobación de las Tres Causales: La aproximación a una realidad social salpicada por el aborto


Isfem / Salvar El 1

La Presidenta de Save the 1 (Salvar el 1), Rebecca Kiessling, es conferenciante pro vida internacional, abogado, casada y madre de 5 hijos.  Pero, además, es el rostro visible de una de las tres causales aprobadas recientemente en Chile ya que ella fue concebida en una violación a punta de cuchillo perpetrada por un violador en serie. Su madre intentó abortarla en dos ocasiones pero la ley pro vida vigente en Michigan en aquel momento protegió su vida. Si este mismo supuesto ocurriese hoy en Chile, Rebecca no nacería pues la ley aprobada recientemente por el Tribunal Constitucional permitiría su muerte en un abortorio. 

 Su organización, Save the 1,  se centra  en la defensa de esos casos duros que la ley del aborto suele orillar a través de las 'causales : concebidos en violación o incesto o condiciones médicas severas  incompatibles o no con la vida.


Este mes de Septiembre la Sra Kiessling  empieza una gira hasta noviembre por Latinoamérica: Chile, Méjico y Perú.

Con la experiencia que le han proporcionado los años de militancia pro vida en la defensa de ese 1% de casos excepcionales, ella explica que la  verdadera razón por la que se reclama la introducción de 'causales' como la violación en las legislaciones  es porque los defensores del aborto saben que ésta es la estrategia para llegar a legalizar una ley de aborto libre, sin cortapisas. Usan la violación como mera excusa para justificar después todo tipo de abortos. Saben que si consiguen introducir el aborto en estos supuestos será más fácil después abrir la puerta para que entren todos los demás.  Ella  afirma que es como la fisura en una embarcación por donde empieza a entrar agua hasta hundirla. Así es como el aborto se legalizó en los Estados Unidos o la manera en que lo utiliza Amnistía Internacional: la violación como arma para legalizar el aborto.

"Estoy convencida de que se deben  escuchar  nuestras voces y dar a conocer  nuestras historias  para que así  la sociedad  latinoamericana nos mire fijamente  al rostro antes de consentir la aniquilación de nuestro colectivo de concebidos en una violación". 


Tristemente, en Chile y probablemente en otros países de nuestro entorno cultural se tiene la sensación de  que la defensa de la vida empieza a ser un tema perdido. Rebecca kiessling afirma que los pro vida se apiñan para darse ánimos y discutir la estrategia que seguirán pero después, todo queda en una mera palabrería y  no se concreta en acciones. Los pro vida tenemos que  comprometernos y plantar cara a  todos aquellos que no defienden la vida. Es realmente frustrante observar como algunas personas, incluso aquéllas que tienen  fe, no hacen nada para extender la causa pro vida.




Es innegable, de igual modo, que en los últimos años el lobby abortista y otros organismos internacionales están  presionando con fuerza en Chile y toda  América Latina para intruducir la despenalización del aborto a través de las 'excepciones'. Poco a poco, van consiguiendo que la cultura de la muerte se implante  en países donde la vida siempre había estado protegida. La Sra Kiessling no tiene duda de que la realidad indiscutible a la que asistimos es que los países  que protegen a los niños sin discriminaciones  son ejemplo de una sociedad sana porque no enseñan a sus ciudadanos a odiar sino a amar. 

Lo que  motiva que hoy día, con tanto conocimiento científico y avances tecnológicos, todavía un número importante de la comunidad política y médica se muestren tan favorables al aborto es que a médicos y políticos les gusta ejercer control sobre la población y determinados grupos. Y esto pueden hacerlo a través del aborto. Muchas veces se muestran tremendamente elitistas, pensando que sólo un determinado tipo de personas debería tener derecho a la vida. Y entonces dan vía libre a la eugenesia, lo cual está teniendo lugar de manera desenfrenada.  

Para que Chile y la sociedad latina  no ceda en su lucha por defender la vida de todos, Rebecca anima a luchar  como si nuestra vida dependiera de ello. No podemos ser egoístas simplemente porque fuisteis queridos por nuestra madre, o porque tuvimos  la oportunidad de nacer. 

Sunday, August 27, 2017

FUE UN ATARDECER TRAUMÁTICO...


In memoriam...

(A mi madre, que partió hace 3 años a los 56 años de edad y cuya historia de amor ha hecho posible este testimonio).


Una tarde, mi madre salió de casa, en una hacienda de Perú, rumbo a la ciudad. Tenía una urgencia. De pronto, en la carretera, se encontró con un hombre, un camionero. Fue un momento trágico porque desconocía sus intenciones.  Sería el destino y no hay calificativo para describirlo pero abusó de ella. En ese momento, quería morirse… Fue un atardecer muy traumático. Se encontraba sola.  


Pasaron las horas, días, meses hasta que su barriguita empezó a hacerse visible de tanto como estaba creciendo.  Entonces, en su  casa se dieron cuenta de que algo le había pasado, porque llevaba meses  retraída, lloraba, no entendía  por qué tenía que estar embarazada  de un desconocido y por la fuerza, por un acto de violencia.  Pero desde el principio empezó a amarlo… Sentía su ternura, eso le hacía sonreir, alegraba su corazón.


Nunca se sometió a ningún examen, evitó  todo eso; tampoco  quiso que la gente se enterara porque, muchas veces, no ayuda y,  más bien, agudiza o profundiza lo que uno ha sufrido.  Es como algo que te golpeara profundamente, hiriéndote y es más difícil de sanar. 


Pasaron los últimos meses de embarazo y nació  una linda niña. Con su nacimiento, mi madre se fue olvidando de sus traumas, prácticamente era como el pase a otra etapa de su vida… Allí empezó a sonreír, después de tanto dolor empezó  a sentir tanta alegría que ya no le importo de qué forma concibiera a mi hermana.  Lo único que importaba era que ella estaba allí siendo parte de la familia…


Lo más grande y hermoso es que es tan diferente a todas las hermanas... Todo el mundo la define como la más bonita, la más hermosa y tierna.  No hacemos diferencia con ella,  a todos nos hace gracia. Ella es la que siempre está pendiente de cada uno de nosotros y es así, también, con todo el mundo.


Muchas veces estas vivencias te hacen  meditar y te hace apreciar la vida de una manera más profunda.Te convierten en una persona más compasiva. Mi madre siempre decía que sus hijas eran todas maravillosas pero que mi hermana era todo amor y mucho más delicada que ninguna. Todo el mundo la ama.


Mi hermana no conoce a su padre ni sabe  quien la engendró. Pero cada vez que se acordaba de él, le preguntaba a mi mamá con una sonoriza... le decía cómo era él y ella le respondía tan natural que se parecía  a él. Mi mamá no lo hacia trágico porque, simplemente,  había perdonado al hombre que la violó y creía entender su condición.  Le vio una sola vez en su vida y me imagino que él no sabrá de la existencia de mi linda hermanita.


Pienso que si mi madre hubiera tomado la mala decisión de abortar le hubiera arrebatado a mi hermana  esa alegría de disfrutar la vida y nos hubiéramos perdido todos los que la rodeamos  su amor, su cariño y su bondad. No sólo eso, sino que hubiera seguido con sus traumas, sin poder superarlos y ¡quien sabe más!….


Pero mi madre era una persona de una gran fe, amaba a Dios de todo corazón y sabía que, a pesar de la violación sufrida, la vida es el don más hermoso que Dios nos concede.



Luciana Koen escribió este testimonio de su madre para Salvar El 1. Quiere que su historia pueda ayudar a muchas mujeres que puedan encontrarse en una situación parecida. (Las fotos son referenciales).


Friday, August 18, 2017

Mi hijo me salvó la vida


Hola, soy Viviana Victoria, de Argentina y quiero compartir con ustedes mi testimonio de vida.

 A los 12 años empecé a sufrir abusos sexuales por parte de un amigo de la familia que vivía en nuestra casa y que era 11 años mayor que yo.


 Soporté esta situación nada menos que 2 años. Con el paso del tiempo y a medida que me hacía mayor, cada abuso suponía una  gran confusión dentro de mí. Quería escapar pero tenía miedo. Consideraba que ya había perdido mi niñez. Que ésta ya era algo  del pasado. Y ansiaba encontrar algún día  mi primer  novio. Pero eso pasó al olvido. Sentía asco hacia él  pero a la vez apego. Ya no resistía las últimas veces que me violaba. 

Hasta que,  a los 14 años, quedé embarazada y el hijo que di a luz vino a quitarme esos deseos de suicidarme que tenía y toda mi infelicidad. Me salvó la vida y me dio esperanza a pesar de la manera en la que llegó a este mundo.

 Cuando mi madre se enteró se llenó la boca culpándome. Me obligó a casarme con el padre de mi hijo  y a callar todo lo que había estado ocurriendo mientras me decía: "Si tu padre se entera, lo mata y pasa el resto de sus días en la cárcel. ¿Eso quieres tú?".

Me casé y tuve un segundo hijo con él. Él me hizo conocer todas sus fantasías... Pero nunca logró conmigo los famosos tríos y demás que sí consiguió con otras chicas del barrio.

Estos dos hijos míos fueron y son muy amados. Uno tiene 29 años  y el otro 27 años. Los amo. Fueron criados por mis papás más que por mí y con mucho amor.

 Me fui de casa cuando me separé porque mi mamá no dejaba de presionarme para que volviera con él y me junté rápidamente con el primero que me pasó por delante  y me quitaron a mis nenes porque yo aún  era menor de edad  y el hombre con el que me junté no era el padre. Todo gracias a la persecución de mi mamá. Aún  con todo, yo nunca la odié y es y será un amor en mi vida. Yo siempre la obedecí. Soy hija  adoptada y de bebé nunca fui aceptada por mi mamá que ya tenía una hija con mi papá.

En mi vida he tenido 7 hijos más, un total de 9 y amo a todos por igual, me dan los mismos quebraderos de cabeza sin afectarme la manera en que los concebí.

Yo creo que traer hijos al mundo debe ser consecuencia del amor pero, cuando no es así, el vínculo con tus hijos es el mismo. Yo nunca tuve un hijo fruto de un hombre amado. Así que los amo más que  sus padres. Porque ellos fueron abandonados por los dos hombres. Mis hijos son iguales todos para mí .

Me costó amar a un hombre y cuando lo hice...él no me correspondió ... Pero el amor a mis hijos está allí  y más ahora que ya soy abuela  porque mi hija de 23 años ya me ha dado una nietita.


 Acabaré contando que no todo es color de rosa. A mí hijo mayor, el que fue fruto de la violación de su padre, le costó mucho asimilar la verdad sobre su concepción. Él no es capaz de entender por mucho que se lo repita que él me salvó la vida a mí.  No entiende que fuera dadora de vida sin existir amor...



Yo soy Cristiana Evangélica y oro mucho por mis hijos. Les pido a ustedes que hagan lo mismo por ellos".

BIO: Viviana Victoria, madre argentina. Escribió este breve testimonio de vida para Salvar El 1 y poder así ayudar a muchas mujeres que pasen por una situación parecida.

Thursday, August 10, 2017

En todo el mundo, niños como mi hijo tienen blancos de ataque en sus espaldas



Por Jennifer Christie (Salvar El 1)


En todo el mundo, niños como mi hijo tienen un blanco en sus espaldas. Ellos son el objetivo de un genocidio. Incluso en países como Chile, donde todos los niños no-nacidos han sido protegidos durante muchos años sin discriminación, hay un creciente grupo de personas que cree que niños como mi hijo no deberían existir, que no merecen protección y que deben ser ejecutados por crímenes que no cometieron. Y estas voces de muerte son cada vez más fuertes.

No soy un político, no soy abogado, ni ostento un gran cargo. No, mis credenciales son aún mejores: soy una madre, y no me van a callar.

El blanco de ataque al que me refiero se llama "causal por violación", y probablemente ya hayas oído hablar de esto.  Hay muchas personas que piensan que son pro-vida, pero ceden en esta área. Lo diré: ¡no hay que transigir! No hay uniformes grises en esta guerra.  O estás con nosotros, o estás contra nosotros.  Crees en la inviolabilidad de la vida, o no.

Soy una madre, y seré la voz de los no nacidos.

En Chile, los que luchan por legalizar el aborto gritan al unísono su llamado a las armas: VIOLACIÓN. ¿¿¿VIOLACIÓN??? ¿Realmente tienes la audacia de intentar adueñarte de mi agresión, mi embarazo, de mi NIÑO para calmar tu conciencia colectiva por exigir lo inconcebible - el aborto, por cualquier razón, en cualquier momento durante el embarazo y a expensas del contribuyente?

Tengo una pregunta para los chilenos que dicen tener una gran preocupación por la víctima de violación embarazada hasta el punto de exigir el aborto: ¿Qué has hecho para ayudarnos? ¿Das consejería? ¿Ha ofrecido a víctimas de violación ropa maternal, atención prenatal, artículos para bebés, comida o incluso alojamiento? ¿Has ayudado a facilitar la adopción? ¿Ayudas a asegurar que nosotras y nuestros hijos estemos a salvo? ¿Nos ayudas a obtener justicia? ¿Has abogado por una ley para poner fin a los derechos paternales de los violadores, como lo hemos logrado en el Congreso de Estados Unidos? ¿O es que tu supuesta preocupación por la víctima embarazada por violación comienza y termina con la destrucción de nuestros bebés?

He visto a gente ponerse hábilmente una máscara de hipócrita compasión, suavizan sus voces mientras hablan de la mujer brutalizada, haciendo preguntas tan cargadas como: "¿Cómo podemos forzarla a tener al bebé de un violador?" Y, "¡Qué abuso psicológico saber que el mal crece en su vientre!" Sugieren que sería horrible tener un compañero constante mientras vive con el recordatorio siempre presente en la cara del niño, como si él o ella simplemente fuera una versión chica del atacante.

Y te digo: ¿¡Cómo te atreves!? ¡Cómo te atreves a usarme a mí ya mis hermanas sobrevivientes para justificar el asesinato inconcebible de millones cada año!

Paula Love y su hija

¿Cómo te atreves a hablar por Paula Love, embarazada después de haber sido drogada y violada a los 18 años: "Siempre había una voz en mi cabeza diciéndome que podría hacerme un aborto y que arreglaría todo.  Todos los días agradezco no haber creído en esa mentira.  La verdad es que elegir la vida arregló todo.  Mi hija y los dos nietos increíbles que ella me ha dado arreglaron todo. Convirtieron mi pena en alegría".

Elizabeth Diaz y su hija

Deberías avergonzarte por creer que lees la mente de Elizabeth Díaz Navarro, quien quedó embarazada por la violación que sufrió  mientras asistía a la universidad.  De su hija, dice, "gracias a su nacimiento, soy una persona más completa y una mujer fuerte y feliz.  Ahora sé que el aborto habría empeorado mi situación - sobre todo porque no puedo tener más hijos.  Ella es mi bendición, el aborto nunca es una solución.  Gracias hija mia, ¡haces de mi vida un lugar lleno de amor y esperanza!".

Michelle Olson y su hija

Hablas de lo que no sabes cuando dices que las sobrevivientes de violación embarazadas como Michelle Olson necesitan el aborto como su solución. Michelle explica: "Ella hizo más fácil superar la violación. Tengo una hermosa niñita de lo que me pasó. Ella es dulce, cariñosa y hermosa. Lo que pasé no es nada comparado con la alegría que mi hijita ha traído a mi vida".

El corazón de estas madres no son las excepciones. Son la mayoría – NOSOTRAS somos la mayoría y nuestra red global es de casi 500. ¿No nos apoyarás?

Soy una madre, y ésta es también mi historia. Mi precioso hijo de tres años fue concebido durante el día más oscuro de mi vida. Fue el día que me cambió para siempre:  como ser humano, como mujer y como esposa. Me convertí en otra estadística. Durante la pesadilla de la que no podía despertar, un niño fue concebido. Este niño no tenía nada que ver con el ataque a mi cuerpo o las cicatrices en mi alma. Tenía todo que ver con mi sanación, dándome una razón para tener esperanza. No salvé a mi hijo. Él me salvó a mí.

Jennifer y su hijo

No estoy criando al "bebé del violador". Estoy criando a MI BEBÉ. Él es el amor que derramo en él. Él es el amor del padre que lo está criando y de hermanos que juegan con él y de los abuelos que lo adoran. Él es todas estas cosas y más. Tan único como una huella digital, tiene algo que es sólo él, y él es perfecto.

¿Es un recordatorio?  Lo es. Él es un recordatorio de que, como mujeres, podemos ser más fuertes que nuestras circunstancias.

Es un recordatorio de que la belleza puede provenir de la fealdad.

Y él es un recordatorio de que cómo empezamos no determina cómo terminamos.

Algunos pueden tratar de desestimarme - para descartarnos a todas nosotras.  Dirán que tomamos nuestra decisión. ¡No se trata de decidir! Se trata de la humanidad de nuestros hijos en su estado más vulnerable.

Cuando nos violaron, no pudimos protegernos. Pero a nuestros hijos, podemos y los protegeremos. Trabajaremos para hacer del mundo un lugar más amoroso y acogedor para ellos, donde no serán odiados, demonizados y apuntados.  No nos callaremos mientras estén siendo señalados para ser destruidos y discriminados.

Soy madre. No me callarán.

 BIO: Jennifer Christie es autora  de: “Así actuamos mi marido y yo cuando, tras una brutal violación, quedé embarazada y me aconsejaron abortar”. Se viralizó después de que fue publicado en nuestro blog y en otros sitios. Fue compartido en Facebook más de 1 millón de veces. Escribió una segunda parte: “Brutalmente violada en un viaje de negocios”. Su marido, Jeff, también escribió una historia con su propia perspectiva: “Mi Esposa y yo vimos que ese bebé era algo hermoso que vino de un acto horrible”. La última actualización de su historia – después de que el violador/asesino muriera asesinado es: “Mi hijo nunca fue el ‘bebé del violador’ o el ‘producto de una violación’. Siempre lo consideré mi hijo”. Para más información acerca de Jennifer visita su página en nuestro sitio web.[Savethe1/Jennifer Christie]

Friday, August 4, 2017

Mi hijo nunca fue el “bebé del violador” o el “producto de una violación”. Siempre lo consideré mi hijo.



Jennifer Christie

Técnicamente, podríamos llamarlo “el sentimiento de culpa del superviviente”. No suena muy técnico, pero da en el clavo por su exactitud. Se podría decir, también, “vomita y llora sin parar”, porque eso es lo que sucedió cuando me llamó un agente del FBI y me comunicó que había  una nueva víctima de violación. Me explicó  que la muestra de ADN recogida en el momento de mi violación, tres años antes, coincidía plenamente con la que se halló en el cuerpo de esa desafortunada joven.



La mujer había sido brutalmente violada y golpeada hasta morir. Los recuerdos volvieron a mi mente, a ese momento en que la asistente del hotel me encontró en el rellano de la escalera, inconsciente, golpeada con saña y con apenas ropa que me cubriera. Siempre pensé que su presencia salvó mi vida ya que el violador no pretendía dejarme con vida.

El agente del FBI me dijo que la mujer asesinada también tenía el pelo rojizo, como yo. No estoy segura de si yo debía saber este último detalle, pero en cuanto lo escuché, me sentí poseedora de la llave que abría esa caja de Pandora. Si lo hacía, podía precipitarme  en un mundo de dolor, de preguntas angustiosas: ¿Se habría alguien dirigido a ella como su “Frambuesa”?¿Conviviría con niños que jugarían con ella, acariciando su pelo y pidiéndole que cantara “Part of your world”? Así me piropeaban cariñosamente mis familiares y amigos. Me preguntaba, ahora, si aquella mujer pelirroja asesinada recibía también un trato similar por parte de los que la amaban.

El FBI no había contactado todavía  con nadie de su familia porque era una estudiante extranjera de intercambio en Ohio. ¿Les hablarían de mí? ¿Me odiarían por no haber detenido al violador y por haber sobrevivido a aquella monstruosidad? En aquel momento me odié a mí misma por no haber sido capaz de haberle parado los pies.

Sin embargo, me aferré a esto para consolarme: No había registro de su ADN hasta que me atacó y, ahora, sí había. Eso ya suponía un paso hacia adelante para darle caza. No suficiente, pero ya era algo. Esta nueva perspectiva que emergía en mi mente me ayudaba a superar mi estado de ánimo.

Pero, entonces, encontraron a la siguiente mujer; su tercera pelirroja. Me sentí, de repente, como el personaje de un mísero guión escrito para un serial de televisión.

“Encuéntrenle”, susurré por teléfono. “Deténganle, por favor”.

“Lo encontraremos”. Me aseguraron. No lo hizo la policía aunque, finalmente, aquel criminal ACABÓ apresado.

Contaban con una pista que seguir: Su código genético para poderlo apresar. Sin embargo, el violador era un nativo americano, lo cual suponía  un retraso importante porque la policía local tenía que trabajar al unísono con la policía tribal para encontrar a ese hombre en su reserva. La leyes federales no podían aplicarse en este caso como era costumbre. No consistía en ir y arrestarlo. Era más complicado.

Entonces, recibí la llamada… El violador había sido apuñalado  por un miembro de su propia tribu. Resultó ser el hermano de una chica que había sido ultrajada por este monstruo hacía prácticamente una década cuando la muchacha tenía  sólo 13 años. Incapaz de vivir con aquel estigma y dolor, la joven se había quitado la vida apenas un año después de la brutal agresión.

Durante aquellos diez años, su hermano nunca dejó de clamar justicia. Ojalá pudiera estrechar su mano –no porque apoye la venganza o esté de acuerdo con el hecho de  tomarse la justicia por su mano- sino porque mi familia y yo misma hemos soportado un dolor parecido. Sin embargo, no puedo llegar  a él o a ningún miembro de su entorno. Mi caso se ha cerrado y con ello cualquier conexión con el resto de la historia. He navegado en internet con los escasos detalles que conozco, puesto que el FBI no quiere proporcionarme ningún otro dato al respecto.

Desconozco por completo a qué tribu pertenecía el violador. No tengo idea alguna del grupo tribal con el que mi hijo –concebido cuando fui violada- tiene lazos de sangre. Me pregunto si tendré la posibilidad de averiguarlo algún día. Imagino que es una información que mi hijo querrá saber en un futuro.

Tampoco sé el nombre real de mi agresor. Solamente, el apodo por el que se le conocía  entonces. Desconozco las identidades de las otras víctimas. No sé cuántas mujeres fueron, en total, las que murieron a manos de ese criminal. Tampoco sabré nunca si la muerte de ese hombre habrá llevado paz a las familias de las dos mujeres asesinadas. Jamás conoceré el final de cada historia personal. Sólo conozco el final de este capítulo de la mía.

Respiré profundamente cuando supe que él ya no estaba. Exhalé un suspiro que no imaginaba pudiera estar aprisionado en mi pecho durante tanto tiempo (tres años eran un largo período para aguantar ese respiro). Sentí como un enorme peso se desvanecía en mi pecho y se alejaba de mi alma. El alivio resultó algo mareante; todavía lo es.

Estoy a salvo. Mi hijo también. Nunca tendré que afrontar mi peor pesadilla en un tribunal de justicia y contar cada penoso detalle de lo que sucedió, todo lo que me hizo… detalles que conocí durante las revisiones médicas, cosas que he intentado olvidar.



Y algo igual de importante y que a mucha gente le costará comprender, es que, una vez que el violador ha desaparecido de mi vida y ya no es una amenaza para mí y para los míos, he empezado el proceso de perdón y entiendo que debo perdonar a aquel hombre. Cuando todavía estaba despedazando otras  vidas con total impunidad, justificaba mi odio y enojo contra él. Pero esta actitud me dolía y dañaba mi alma. Creo que Dios nos llama a perdonar por muchas razones y por este motivo nos hace libres para que podamos decidir hacerlo. Y yo quiero ser libre para amar y para perdonar.

Por eso quiero hacerlo. Por mí, por mi familia, por mi Dios. Quiero perdonar.

Pero perdonar no es algo que se haga una vez y te puedas olvidar. No es tan sencillo. Imagino que será algo que deba hacer continuamente, diariamente, probablemente varias veces al día, el resto de mi vida. Y estoy dispuesta. Tengo mucho que aprender a lo largo de este proceso.

Quiero escoger la senda del perdón. Y entiendo que  esta elección será la única cosa  que  convertirá esta historia en una ‘historia de elección’ porque es lo único que, realmente, he podido decidir. Es también la historia de mi hijo, de la vida de mi hijo, una vida que él no había pedido.

Quizá puedan preguntarse, conociendo ahora la profundidad y la amplitud del daño que nos  causó aquel hombre, cómo todo aquello no cambió mis sentimientos de afecto y amor por mi pequeño hijito. No cambiaron en absoluto. Mi hijo nunca fue el “bebé del violador” o el “producto de la violación”. Él es mi hijo. Es el niño de mi marido. Es un Hijo de Dios.



¿Por qué debería soportar mi bebé el odio y maldad que merecía su “padre” biológico? ¿Debía ser condenado a muerte por el modo concreto en que fue concebido? Nos preciamos de ser una gran civilización, sin embargo, marginamos a nuestros seres más vulnerables e inocentes, especialmente cuando su presencia nos incomoda o nos evoca terribles recuerdos.

Mucha gente lee mi historia y me pone como ejemplo de buena persona.  Y lo agradezco, pero yo no soy una buena persona por haber aceptado a mi bebé. Me han llamado ‘increíble’, ‘asombrosa’… ¿Por qué? Reflexionen  un instante. Me siento bendecida y halagada cuando leo un comentario bello sobre mi persona. Es algo reconfortante y  animante pero no perdamos lo esencial: ¿Soy una “mujer increíble” por amar a mi hijo? Madres, a vosotras os digo: ¿No os sentiríais ofendidas si yo os aplaudiera por el hecho de amar a vuestros hijos? Yo no veo que mi bebé sea distinto a los vuestros, tampoco por el origen de su concepción.

Soy una persona con muchas debilidades, nada diferente a la mayoría de los mortales. Quedé embarazada. Tuve un hijo. Eso es lo que realmente importa.



Leí hace poco un comentario debajo de uno de mis artículos que decía con toda naturalidad: “¿Por qué es esto una historia? Exactamente. ¡No debería serlo! En un mundo mejor, no sería. Así que continuaré contándola hasta que deje de ser una historia... 


BIO: Jennifer Christe , está casada y es madre de 5 hijos. Es bloguera pro vida de Salvar El 1

Ha escrito otros dos artículos en los que cuenta su testimonio: Mi marido y yo escogimos la vida. Y También Brutalmente violada en un viaje de negocios.

Su marido también escribió su propio testimonio: Mi esposa y yo vimos este bebé como algo hermoso que salió de algo horrible.

Tuesday, August 1, 2017

Para mí fue más duro lidiar con el aborto que con la violación


Un oscuro día de diciembre de 1997, Mary (no es su verdadero nombre) voló a Inglaterra con una trabajadora social y su madre adoptiva.

Mary (nombre ficticio) y la periodista que la entrevistó

A sus 13 años, sentía náuseas cuando encendió su reproductor de CD y trató de dormir. Y empezó a sonar una canción que se quedó grabada en sus tímpanos y que la recordaría el resto de su vida.

Casi 16 años más tarde, Mary recordó el momento vivamente en su estancia en un hotel de Dublín tarareando las palabras de la canción en un susurro conmovedor.
-’Yo me voy en un avión a reacción..., no sé cuándo regresaré’. Nunca olvidará esas líneas, pero una parte de ella nunca volvió después de eso. No sabía que al día siguiente su vida iba a cambiar para siempre.

Hoy, Mary es madre de dos hijos y tiene 29 años, pero hace 16 años fue la viajera adolescente de la controvertida ‘C Case’, que fue llevada por la Junta de Salud al Reino Unido para abortar después de ser brutalmente violada.
Fue autorizado por el Tribunal Superior en virtud de la sentencia anterior del caso ‘X-Case’ ya que el tribunal dictaminó que era posible que Mary se suicidara.

El aborto provocó una espiral de depresión y caos en su vida.


Pero hoy ha cambiado su vida y ella es una mujer joven, brillante y hermosa de pelo negro reluciente y muy elegante que vive en con su novio y sus dos hijos.

Mientras toma un cappuccino y cuenta lo feliz que es ahora en su vida, visualiza en su móvil   las fotos de su niño y niña y su rostro se ilumina. Navidad, cumpleaños, reuniones familiares... Pero siempre en el fondo de su mente echa de menos a  alguien.

Ahora Mary está esperando respuestas del Estado. Ella ha contratado un equipo legal y  espera acceder a sus expedientes médicos.

En los días posteriores a la violación, unos trabajadores sociales fueron a la casa de Mary en el norte de Dublín y se la llevaron. Creía que volvería a estar en casa en 24 horas pero fue llevada a Mullingar y la dejaron al cuidado de una familia de acogida. Lentamente, los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses. En poco tiempo, se dio cuenta de que nadie volvía  a llevarla a casa.

Por aquel entonces, ella empezó a padecer  fuertes dolores y vómitos frecuentes. No tenía ni idea de lo que le pasaba hasta que un día su madre adoptiva la llevó al médico de cabecera local donde se hicieron una prueba de embarazo.

A la mañana siguiente, le dijeron que estaba embarazada. “Estaba desconcertada. Le dije: '¿Qué es estar embarazada?'", Recuerda. "Ellos dijeron: “Tendrás un bebé”. "No entendí cómo podría ser. Unas semanas más tarde, vinieron y me llevaron en un avión a Londres.

"Al día siguiente, me llevaron a un gran  edificio. Todo lo que recuerdo es que yacía en una camilla gritando  de dolor”.

"Ellos me dieron una inyección, y cuando desperté, el dolor había desaparecido y finalmente me dijeron que el bebé estaba muerto".

En los días previos al aborto, sus padres habían emprendido una acción legal contra el Estado en un intento por evitar que se llevaran a su hija a Inglaterra. Un psiquiatra de la Eastern Health Board insistió en que Mary se suicidaría si no abortaba. La pareja, sin embargo, fracasó en su acción y el aborto se realizó.

Hoy, Mary ha empezado sus propias investigaciones legales para averiguar por qué el aborto la dejó tan dañada.

"Yo no había recibido instrucción  sobre  estas cosas. Tenía 13 años y era la mayor de 12 hermanos. Apenas iba a la escuela porque tenía que estar en casa para cuidar a los niños, cocinar y limpiar.

"En la cultura actual, el suicidio y el aborto están completamente asumidos pero en aquel momento ni siquiera se hablaba de ellos”.

"Cuando me llevaron yo era una persona muy tímida. La mayor parte del tiempo, estaba totalmente drogada en una habitación
 .
"Recuerdo que venían con una bandeja de plata y una jeringa y me inyectaban Largactil. También me la ofrecían en un líquido pegajoso color marrón o en forma de tableta. Yo decía que no a ambos.

"Entonces cuatro o cinco empleados entraron, me sostuvieron y me pusieron una inyección en la nalga. Eso fue horrible porque me trajo recuerdos de la violación. Al final,  terminé tomando las tabletas porque no quería que nadie más me sujetara así”.

“Aún sueño con la pequeña niña con cabello rubio corriendo alrededor del campo y pidiéndome que juegue con ella. Ella es mi hija abortada. La llamé Shannon y conseguí su certificado de muerte. Fue mi manera de demostrar que existió”.


Al cumplir 18 años, en 2002, Mary empaquetó sus cosas en su hogar de acogida temporal y lo abandonó para ser libre. Llamó a un taxi y ese fue el inicio de su largo camino  de sanación.

“Mi historia, ‘La chica del Caso-C’, es mencionada una y otra vez en la radio y la TV todo el tiempo como si yo fuera un reclamo para el aborto. La niña del anterior ‘Caso-X’ nunca  llegó a abortar así que, al final, no sabemos cómo éste le hubiese afectado, pero para mí, fue mucho más duro lidiar con el aborto que con la violación”.

“En realidad te golpea verdaderamente una vez que eres madre. Nunca olvidas a tu bebé perdido y se encuentra en tu mente cada día. Cualquier mujer que haya tenido un aborto y luego sea madre lo entenderá.

“No deseaba convertirme en madre a los 13 años pero me doy cuenta ahora de que el bebé no merecía morir. Me hubiera encantado darla en adopción a alguien que verdaderamente deseara tener hijos y pudiera criarla. Ella sería una adolescente ahora y tendría amigos. Incluso aunque no fuera a mí a quien llamara ‘mami’”.